breakurbano

Recreo en nuestra casa

Chile, el país que nunca fue

Las manifestaciones en Chile expresan un desacuerdo transversal y heterogéneo. No es un pueblo organizado, es gente autoconvocada en la calle, en cada plaza y en cabildos, que inician el proceso constituyente. Es una comunidad sin forma, sin cabeza, ni organización. Cada quién desde su lugar y originalidad. Asamblea constituyente, renuncia del presidente Piñera y otras autoridades. La desconfianza y desaprobación de las instituciones políticas es casi absoluta. El desacuerdo generalizado, nace desde la desorganización misma, para crear una nueva organización de las partes, emergiendo una nueva concepción del mundo.

_PAP3649


Es un acto de desacuerdo con un orden que nos involucra y nos afecta. Este acto político emerge del cuerpo. Lo político es biológico, nace de ese dolor y ese daño, por lo tanto, no nace en una institución o en el parlamento. Lo político nace en la gente, en la calle, en la plaza, desde la profunda sensibilidad de nuestras comunidades. Por lo mismo, en muchas ocasiones cuesta articular la demanda política. Pues esta sensibilidad, viene desde un lugar previo al lenguaje y al entendimiento, surge del cuerpo y la sangre.

Muchas veces la demanda es visceral y se expresa con violencia. El desacuerdo se canaliza en piedrazos, barricadas, saqueos en masa, destruyendo monumentos e incendiando edificios. Esta destrucción comunmente es asociada a grupos denominados como “lumpen”. También se les llama “vándalos”. En estos tiempos hablar en esos términos es reducir el problema sin profundizar en su comprensión ni solución.

Más allá de cuestionar la legitimidad de manifestarse violentamente, o mucho menos estigmatizar los grupos violentos, es válido revisar porqué se actúa de esa manera. ¿Es violencia por violencia? Esa violencia nace desde lo profundo de nuestra sociedad. Todos somos responsables. Quienes se expresan violentamente, lo hacen porque ya han sido violentados toda una vida. Por generaciones incluso. Nosotros arrastramos el dolor de generaciones, pues nuestra sociedad se funda en una base de desigualdad y daño. Nuestra sociedad se funda sobre violencia, pues nunca incluyó verdaderamente al mestizo que somos. Es por esto, que lo que estamos viviendo es una revolución mestiza.

Solo se trata de entender lo que está pasando. Ordenar el caos, la tormenta de información. Negarlo sería continuar en el caos. Afuera y dentro de uno. A los montajes institucionalizados que intentan simular una realidad y falsear un discurso con el fin de justificar la respuesta represiva de la policía, hay quienes se suman a ese caos ya provocado, saquean y roban en masa. A ellos, cabe sumar a grupos “politizados”, muchas veces autodenominados “anárquicos”, donde su discurso es “antisistémico” y cuyo origen es diverso y multiple. Sin embargo, hay otros jóvenes que están apareciendo como protagonistas de la destrucción. Según estudios, en Valparaíso se han registrado 46 detenciones de menores. De los cuales, 21 han pasado o se encuentran siendo intervenidos por la Red Sename, vale decir el 45,6% [1]. Todos amparados y protegidos en el anonimato de las multitudes y en el caos violento.

Hace unos días, el actor Héctor Morales publicó en su cuenta de Twitter un encuentro en Santiago, con un niño que le explica porque está destruyendo la calle, en el que el niño cuenta: “Y nos ponemos a destruir cosas, cosas que no son de nosotros, que nunca han sido porque, no somos parte del país. Nosotros somos del sename y ese es otro país. Vamos a seguir aquí hasta que se acaben las marchas o los pacos nos maten”[2]. El niño no está “politizado”, ni mucho menos cree “una violencia ideológica”.

¿Pueden los niños articular una demanda válida? Sí. ¿Ha sido comprendida su demanda? No. Pues, su demanda viene de un lugar que aún no conocemos. Desde lo profundo de su dolor. Para nosotros sigue siendo ruido que no se entiende. Son los olvidados y excluídos. Los que nunca fueron parte de este país.

Abandono absoluto. Un informe de la PDI dice, “es especialmente grave que se haya constatado que la violación de derechos sistemática se ha cometido en el 100% de los hogares administrados directamente por el Sename. No se trata de una proyección ni de una estimación: es una constatación centro por centro”[3]. Se constató la violación sistemática de derechos de los niños, pero no se entiende el problema, no se entiende el daño, ni el dolor.

La indolencia, la falta de empatía y comportamientos sociopáticos, trasuntados en instituciones como el Sename, en las AFP o la salud pública, se transformaron biológicamente en energía destructiva que se ha desbordado en las calles. Es natural en una sociedad que lo propició. Y la represión, disparar dentro de los colegios, disparar a los ojos, no es el camino, pues es volver a negar las demandas. Es no escuchar. La ausencia de empatía se transforma en un acto antisocial y sociopático. Y es absurdo preguntar y culpar quien empezó la violencia, pues somos todos responsables.

_PAP3831


Las demandas políticas siguen emergiendo múltiples y compartidas desde una diversidad de lugares y cuerpos, por esto se debe comprender que es una necesidad biológica que la decisión política pase por la calle y las comunidades. Como dijo Fernando Atria, no construir un nuevo pacto, sino realmente crear un pacto social. No reconstruir, sino crear todos y aprender juntos a ser país. Desde nuestra dignidad, nuestra integración, nuestros vínculos y nuestro entendimiento, crear el país que nunca fue. Pues como dijo el niño, nunca fuimos parte de Chile.

[1] https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2019/11/07/doble-vulneracion-onu-apunta-que-casi-la-mitad-de-los-menores-detenidos-en-valparaiso-pertenecen-al-sename/

[2] https://twitter.com/hectormorals/status/1189527661544116224

[3] http://elporteno.cl/2019/07/04/el-brutal-informe-de-la-pdi-sobre-abusos-en-el-sename-que-permanecio-oculto-desde-diciembre/

Deja un comentario »

A %d blogueros les gusta esto: