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Recreo en la ciudad

Vínculos humanos

Verba movent, exempla trahunt.
(Las palabras mueven, los ejemplos arrastran).

Frase latina.

          A lo largo de la historia muchos pensadores han tratado este tema desde distintos ángulos. Gran parte de la historia filosófica trata de dilucidar si el humano, homo sapiens, es un ser solitario o social, si es algo así como ‘un individuo separado del resto de la sociedad’ o en verdad no puede ser o existir si no es ‘en comunidad’. Mostraremos un par de ejemplos que pueden ayudar a marcarnos un camino “más actual” en torno a estas preguntas.

          El capítulo denominado El poder de las redes sociales del famoso programa Redes, aborda, desde una mirada especial e innovadores estudios, las relaciones que establecemos con nuestra comunidad, como lo hace Nicholas Christakis y James Fowler.

 

 

          James Fowler, experto en redes sociales, afirma “Así como el cerebro puede hacer cosas que ninguna neurona consigue hacer por sí sola, las redes sociales logran lo que una persona no puede hacer en solitario”. Parece ser que estamos conectados de una manera subconsciente con nuestras comunidades más cercanas, e incluso con otras que no lo son tanto. Es sorprendente esta nueva información, tanto, que cambió la propia perspectiva del autor del estudio.


“Hacernos concientes de que nuestras acciones influyen en cientos o miles de personas, sin duda nos haría reflexionar al respecto”.
James Fowler, experto en redes sociales.

       
        Otros estudios, como los que lleva el neurocientífico Vilayanur Ramachandran, sobre las neuronas espejo, abordan éstas conexiones desde nuestra propia constitución humana.

          Las neuronas espejo nos capacitan para “incorporar estados emocionales por el solo hecho de ver que otras personas experimentan esos estados emocionales”. Si vemos constantemente personas que sonríen, tendremos tendencia a sonreir con frecuencia. Un amigo feliz tiene un 9% de probabilidad de alegrarnos, mientras que la tristeza tiene un 7% de probabilidad de propagarse, llegando a concluir que “La felicidad es más contagiosa que la tristeza”. Por tanto, mientras más amigos tengamos, será más probable sentirnos felices. (Programa 90, Redes, 2011).

 

 

 

        Sin duda, este estudio lleva un poco más lejos la información. Ramachandran explica, “Estamos literalmente conectados a través de las neuronas espejo. Y no existe una distinción real entre la consciencia propia y la consciencia de otra persona. No existe un yo independiente. Esta visión emerge de nuestra compresión de neurociencia básica”. (Ted Conference, 2009)

           Esta información nos acerca cada vez más a una comprensión yoguística del tema, que habla sobre la Unidad de la Vida y nos dice “Quien reflexione y medite sobre esta idea, no solo comprenderá sino que sentirá la verdad (…) de que tanto él como los demás centros de conciencia y vida están enlazados por innumerables filamentos mentales y espirituales”. Yogi Ramacharaka, Gnani Yoga.

           Nuestro lenguaje lo esconde. La misma raíz de la palabra Individuo viene del latín, con una tradición indoeuropea, significando indivisible y también inseparable. Nos indica que a la vez somos indivisibles como organismo, pero también inseparables del resto de nuestra comunidad. Nosotros y nuestra comunidad nos influimos mutuamente, y nuestras acciones queramos o no, afectan y redundan en los demás. Es decir, nuestra propia constitución nos da el poder de ser un motor de un cambio social, tanto con nuestros pensamientos, nuestras palabras y acciones. La separación es una ilusión del intelecto. Tendemos a separar, organizar y categorizar para entender mejor el mundo que nos rodea. Sin embargo, estamos conectados, unos con otros, ineludiblemente en un nivel más sutil.

            La evolución, actuando de diversas formas, nos dió la habilidad de imitar y emular, para permitir desarrollarnos en comunidad siendo solidarios, en apoyo mutuo y en cooperación con nuestros iguales, con otras comunidades y nuestro ambiente.


“Para saber quienes somos, tenemos que comprender como estamos conectados”.

James Fowler, experto en redes sociales.

 

Bibliografía:

http://etimologias.dechile.net/?individuo
Gnani Yoga, Yogi Ramacharaka. Editorial Kier. Buenos Aires, Argentina. 1993.

 

 

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